Último poema enviado:
-
A MIS AMIGOS
Cuando no reste ya ni un solo grano<br />
de mi existencia en el reloj de arena,<br />
al conducir mi gélido cadáver,<br />
no olvidéis esta súplica postrera:<br />
<br />
no lo encerréis en los angostos nichos<br />
que llenan la pared formando hileras,<br />
que en la lóbrega, angosta galería<br />
jamás el sol de mi país penetra.<br />
<br />
El campo recorred del cementerio,<br />
y en el suelo cavad mi pobre huesa;<br />
que el sol la alumbre y la acaricie el aura,<br />
y que broten allí flores y hierbas.<br />
<br />
Que yo pueda sentir, si allí se siente,<br />
a mi alrededor y sobre mí, muy cerca,<br />
el vivo rayo de mi sol de fuego<br />
y esta adorada borinqueña tierra.